Artículo: EL ALTO PEAJE QUE PAGA UN AUTÓNOMO

Ser autónomo no es ninguna desgracia, pero tampoco es la panacea para vivir toda una vida en la confianza de ser un héroe del mundo laboral, más bien es vivir en el convencimiento de que eres tu propio espejo donde cada vez que te miras te encuentras más arrugado en tu interior y, tras el vidrio se va deteriorando esa capa de metal reflectante que llevan todos.

 

Ser autónomo es tener “socios” inseparables en tu vida, a los cuales mes a mes o trimestre a trimestre les rindes cuentas de lo que cobras y trabajas y ellos te esperan con puntualidad para llevarse su parte; me refiero a esa Delegación de Hacienda, la Seguridad Social, el Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y esas oficinas ejecutivas que te llaman cada vez que te retrasas, pues te piden IRPF, IVA, declaración de RENTA, liquidaciones de tus trabajadores si los tienes, pago de autónomo, que de esto último, como no estés al corriente y llegue la jubilación no te comes un pimiento.

 

En esta “hermandad de sufridores autónomos” se dice que somos los que creamos verdaderamente el empleo. Y es cierto. El autónomo con su negocio o profesión es el que no se puede “quitar de en medio” como hacen las multinacionales, lo que conlleva que te casas con tus empleados y sus nóminas, que suelen ser más importantes que la tuya, pues no olvides que sus salarios se rigen en un 95% por un convenio colectivo y lo que tú cobras es el sobrante de todos los pagos que tienes que hacer a tus queridos “socios” y si a final de mes no llegas, pues no te llega y te aguantas, ya que tienes que esperar a que tu proveedor o cliente  te pague cuando quiera o cuando pueda y, encima, calladito porque puedes perderlo, entonces a sufrir y preparar tus reservas de ese hipotético patrimonio que si lo tienes, ya entras en la concesión de un préstamo que a título personal te lo pueden conceder y si fracasas pierdes toda tu vida y la de tu familia.

 

Autónomo es el que por cotizar lo mínimo (porque no puedes hacer otra cosa) te queda la pensión mínima, mientras que tus trabajadores, como han cotizado por un convenio colectivo ascendente y con IPC, les queda más que a ti.

 

Autónomo es el que nunca se puede poner enfermo y menos accidentarse, pues tienes que colocar en tu  lugar a otra persona y eso ¿quién lo hace y cuánto cuesta?), pues ¿quién conoce tu trabajo o tu profesión como tú? ¿Otra persona? Eso es una entelequia.

 

Autónomo es el que no tiene desempleo, salvo excepciones que, por cierto, es una misión casi imposible acceder a él.

 

Autónomo es el que para percibir una prestación de maternidad o paternidad o de asistencia sanitaria  o riesgo durante el embarazo, etc., tienes que empezar por estar al corriente de pago de tus cuotas, de lo contrario, ya sabes, ni un euro, cosa que al trabajador por cuenta ajena no le es exigible y, por supuesto, tienes que poner a otra persona en tu lugar y pagar su salario o pacto convencional o bien cerrar tu actividad o negocio.

 

Autónomo es aquél que no tiene horario ni fecha en el calendario y si hablamos de vacaciones no suelen disfrutarse desde que el autónomo hizo la primera comunión.

 

Autónomo es el que tiene que invertir para ser competitivo, tener los mismos elementos que posee una gran empresa para que te acudan clientes, lo contrario es quedarte obsoleto y es entonces cuando ”te comen las moscas”.

 

Autónomo es el que cuando se jubile o padezca de una invalidez no puede deber un euro a la seguridad social, de lo contrario, si no lo pagas antes, no cobraras nada, situación que no ocurre en el trabajador por cuenta ajena, donde millones de empresas que han quebrado, han cerrado, o se han declarado insolventes, a sus trabajadores no les afecta ello en nada y por nada.

 

Autónomo es el empleador que aun cuando tenga un solo trabajador por cuenta ajena y a tiempo parcial, recibe más visitas de la inspección de trabajo y hacienda que el “Besapiés del Medinaceli” y encima tus obligaciones con la Administración son las mismas y con los mismos derechos y obligaciones que una empresa de más de mil trabajadores. Es decir, ahí no te discriminan.

 

Por todo y con estos mimbres que tenemos, qué pocos quieren ser autónomos, pues todos aquellos que sin tener cómo iniciarse en la vida laboral o ser un profesional liberal tienen que doblegarse a esa figura donde el calvario es eterno, pero eso sí, te echarán flores desde todas las administraciones, porque nos dicen que somos los que creamos empleo. Es decir, servimos para la estadística, pero la verdad no es otra que ser autónomo es quien no está con un sueldo público, quien trabaja por cuenta ajena o el que se sabe todas las triquiñuelas legales para cobrar subvenciones y ayudas por todas las administraciones, situación que se da con frecuencia en toda nuestra geografía. Sin embargo, el autónomo es aquél que todas las mañanas al salir el sol y hasta el ocaso tiene que ahorrar hasta para ponerse una dentadura postiza, pues las perspectivas y los condicionantes no son más que palos en las ruedas y pobre de cómo te caiga una crisis.

 

Esperemos que las nuevas medidas que se van a tomar a principios del próximo enero de 2018 por el Gobierno, palien muchas de estas circunstancias relatadas, es más, el autónomo va a percibir el 100% de la prestación de jubilación y va a poder seguir trabajando, pero no olvidemos que eso conlleva mantener plantilla, seguir pagando a tus trabajadores y lógicamente, esa pensión incrementarla en tu IRPF. Pero, veremos cómo se desarrolla esta situación y cómo se nos presenta el próximo año para lo que como decía al principio, tenemos un alto peaje.

 

 

Fdo.: José Blas Fernández Sánchez

Presidente del Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales de Cádiz y Ceuta.

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